domingo, 11 de diciembre de 2011

Ramas que dan cobijo - Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 181-182


En Sueño Profético vi a un hombre que sembraba un árbol que le mandaron sembrar. De pronto, este árbol, echaba grandes ramas; el tronco era muy gordo.

Dijo uno:

Este árbol se sembró para que sus ramas crecieran, dieran fruto y profundizaran sus raíces para que sirvieran al árbol de cimientos. Si este mismo que sembró el árbol le corta las ramas y escarba y le quita todas las raíces, metiendo el tronco debajo de tierra y echándole una capa de cemento, si esto lo repite en varias veces que le mandara sembrar el dueño, ¿qué le diría a este sembrador este dueño?: “yo te mandé sembrar el árbol para que sus ramas crecieran y para que su fruto ingresos me diera. Tú no quieres que sus ramas den sombra ni que su fruto dé alimento”.

Esta parábola es igual al Mensaje que Dios da. Dios se comunica para que su Palabra dé fruto y quede raíz. Si mandan que se calle, es la Palabra de Dios enterrada.

Desperté, oí:

Si callas lo que Dios te dice, esta Palabra queda muerta para el hombre.

Muerta, enterrada y sin fruto.

Si la cundes, son ramas que dan cobijo, cobijo porque cobijo no tiene y cobijo de Dios quiere.

Y fruto del Tronco de Dios, fruto que coges y das fruto si tú no callas, y todos lo pueden probar.

Este Dios nunca hablaría
si el hombre callarlo pudiera.

No hubo a quien le hablara
y que por miedo callara.

Si callaron en primer tiempo,
después fue escándalo al silencio.

Silencio con vocerío,
y vocerío con silencio;
Amor de todos unidos,
y cada uno queriendo,
queriendo al Mismo Dios,
y este Dios a todos queriendo.

TERESA DE ÁVILA Y UNOS ESPÍRITUS DE SU GLORIA


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