domingo, 1 de enero de 2012

Año Nuevo - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 167-168


En este Sueño Profético decían:

Ya se pasó el año. Ya entra otro año nuevo, haciendo bien a unos, a otros haciendo mal, y ni bien ni mal a muchos. Todo esto son dichos del hombre, sin pararse a meditar que el año no puede hacer cosas que el hombre no haga. Todo el mal y todo el bien, todo esto lo hace el hombre. Que sí, que Dios lo permite, porque Dios respeta al hombre, respeta su voluntad, y así nunca dirá el hombre: “Lo amo, pero sin amar; Lo amo porque me obliga aquí y en la Eternidad”. Dios te enseña a que Lo ames, y tú eliges sitio ya.

Dios, si cualquier año –si es que lo has cumplido ya–, se trae Aquí tu espíritu porque tu materia ha quedado separada –porque cuando te mandó el espíritu, era con retorno a esta Eternidad–, esto es lo que a ti el año te ha hecho mal, y si mucho Lo has amado, Él a ti te ha amado mucho más.

Desperté, oí:

Por un día que tú Lo ames ahí, él te dará una Eternidad Aquí.

Si tu espíritu ha venido Aquí con Dios, no digas que el año ha sido malo, porque la carne no puede tener eternidad.

Ama a Dios mucho, y el año no importa, ya que este Dios es el que se encarga de tenerte Aquí o allá.

El que ama mucho a Dios, no piensa en soltar la materia, piensa en si no le presentará su espíritu a Dios como Dios lo mandó de su Gloria.

Haz bien en el Prójimo, y el año será bueno.


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