jueves, 5 de enero de 2012

“La que reza de noche para acabar con el pecado” - Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 151-152-153


En Sueño Profético decían:

Dios le puso precio a la Salvación del espíritu, pero prohibió al dinero aquí sirviera. Este precio todos pueden pagar. Este pago se hace en varias maneras. Hay quien lo hace en el curso de su larga vida, siempre echando en la hucha invisible para el hombre, transparente y apreciada por Dios. Otros, que vida corta tuvieron, hucha llena Aquí les vieron, y ya, grandes pecadores se quitaron de pecar; no se conforman con llenar la suya, que también quieren llenar las demás. Aquí Dios los premia, dándoles la potestad en algo que vea el hombre, para irlo a buscar.

Dijo uno:

Dentro de mi familia había un caso que aquí yo cuento:

Era una mujer pecadora y toda la familia la tenía despreciada por su forma de pecar tan públicamente. Pues un día fue al encuentro de mi padre, y llorando le pidió la entrada en mi casa, diciéndole que hacía tiempo hacía vida buena, pero que no quería buscarlo hasta que Dios le diera el Perdón.

–Ya, ayer, pude comprobar lo que en un Sueño me dijeron: “Esto es un don que Dios te manda, que en el sitio que entres habrá abundancia de Paz, se quitarán los pecados y cundirá el sustento”. Ayer fui recorriendo sitios de pecado, y ésta era mi entrada: “Si aquí sigue el pecado, yo no puedo entrar, ya que Dios me ha dado el Perdón en un Sueño”. Todos salían, me abrazaban y rompían en llanto. He comprobado el Sueño, con mis suplicas a Dios antes de tener el Sueño.

Desperté, oí:

Veintisiete años tenía cuando dejó de pecar.

Estuvo cerca de un año llorando sin descansar, pidiendo a Dios, rezando, cuando se iba a acostar:

“Dios mio, yo sé que Tú me perdonas, pero quiero que me des palabras seguras, palabras con tanta Fe, que pueda servirte en algo”.

Esto, media noche pasaba en rezo y llanto, hasta que tuvo el Sueño.

A Dios le pedía llorando, no ya por sus pecados, pedía por el que estaba pecando.

Ella se llenó la hucha, y se la llenó a tantos, que el pueblo la conoció
por “la que reza de noche para acabar con el pecado”.

No necesita dinero el que a Dios siempre está amando, porque Dios le prohibió el dinero para pagarlo.


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