miércoles, 15 de febrero de 2012

Alegría, buen humor y paciencia


En Sueño Profético hablaban de la alegría, del buen humor y de la paciencia. Decían:

Esto te produce Paz.

Los niños suelen tener estos dones: alegría, risa y paciencia. El niño es normal esté las horas con el mismo entretenimiento. Todo esto viene de Dios. El alboroto, la poca paciencia y el mal humor, esto no es parte de Dios.

Aparecieron unos niños, y rápido se veían unos ángeles sin cuerpo, y ya no se veían los niños. Con la misma rapidez se vieron varios hombres con los puños cerrados, las manos hacia arriba y gritando. Se quitó esta visión, y quedaron serpientes y unos bichos como sapos, pero de tamaño de medio metro. Se vio un camino y venía una mujer mayor con un saco cargado a cuestas, y por un roto del saco se le derramaron unas alubias que le habían dado unos conocidos para que las vendiera, por estar el marido meses en cama y no tener para su alimento.

Dijo el mismo que explicaba:

Tres veces se le han salido las alubias, porque el saco es viejo. Yo le ayudé a recogerlas y jamás se enfadó. Me dio una enseñanza, que ahora yo enseño. Estas fueros sus palabras:

–No se moleste, me las han dado y éste es el pago. ¡Qué poco, para tanto bien como me van a hacer cuando las venda! Querían darme otro talego, pero ya me han dado bastante, y además, los he dejado llorando. No quise darles pena, pero querían saber y me preguntaron, y sentí alegría al oír sus palabras.

Desperté, oí:

¡Qué Amor tenía esta mujer,
y qué Paz le rodeaba!

¡Qué paciencia demostró
cada vez que se agachaba!

Tenía el humor de Gloria
y vida sin importancia.

Ella sola se quitaba
el enfado y se agachaba.

Ella se ponía contenta
cuando a su casa llegara
y le dijera al marido:
¡Esto no me ha "costao" nada!

Ésta vivía con Dios,
sin alterarle nada.

Nunca acudieron los bichos
de Luzbel a su llamada.

Siempre cruzaba sus manos,
y jamás las empuñaba.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 219-220-221