domingo, 12 de febrero de 2012

Amor es vivir aliento del amado


En Sueño Profético decían los Discípulos:

El Amor de Dios es voluntario, éste no te amarra ni te lleva donde tú no quieras. El que mucho a Dios ama, es condena el retirarlo de Él. Amor es vivir aliento del amado.

Dijo Matías:

Pasábamos sin comida, pero no sin su Palabra. La Palabra se hacía dueña de la voluntad y ya todos seguíamos al Maestro, olvidándonos de todo lo que el Maestro nos mandara. Había quien al pasar nos miraba con mirar de censurar. Esta mirada no era nunca del que a Dios quería amar, porque ya el que lo amaba, su vivir era como el nuestro. ¡Cuántas veces acampábamos, porque nos rendía el sueño! Teníamos gran intención de seguir sin acampar, pero el Maestro siempre nos recomendaba:

“No seguidme a Mí queriéndome imitar en el comer y en el sueño, que Yo, si esto lo hago, es para que veáis a Dios Hombre, pero una vez que vosotros sabéis que soy enviado del Padre, vive mi Carne al aliento de mi Espíritu”.

Desperté, oí:

Ya que Él nos explicaba,
nos sobraba
lo que nosotros pensábamos.

El daba la explicación,
pocas Palabras,
pero sí mucho Amor.

Amor que luego ya repartíamos,
repartíamos del llenar,
del llenar que Él nos llenaba,
sabiendo que repartíamos
al que de Dios tenía ganas.

Dios te llena si repartes,
Dios te habla si suplicas,
Dios te elige si tú quieres,
Dios vive en ti si Lo admites.

Si tú quieres, Él te da,
y si desprecias su Gloria,
sin Gloria te quedarás,
viviendo en el Abismo,
por una eternidad.

No te extrañe que Dios dé,
y pídele tú también.

Pídele sólo Amor,
Amor sin Gloria ni Cielo,
y dile: “A Ti prefiero
por una eternidad
aunque Gloria no me dieras,
pero yo te querría más”.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I