viernes, 24 de febrero de 2012

No ocultes lo que Dios manda, que Dios te puede ocultar


En Sueño Profético decían:

Hay cosas tan imposibles de ocultar, que quedan al descubierto. Y hay cosas tan fáciles de comprender, que no te va el decir: “Yo esto no lo comprendo”.

¿Quién escondería el día, cuando el día ya está amaneciendo, y el Poder de Dios lo manda a que se esconda lo malo y a que conozcan lo bueno?

Esto no hay hombre que lo oculte. Pues esto mismo está ocurriendo con estas Comunicaciones.

Dijo uno:

¿Quién leería, diciendo: “la Verdad yo no la entiendo”? Eso sería ver llover y decir: “seco está el suelo”.

¿No verán los buenos –buenos repetido en ellos–, que Aquí se ve la Verdad sin nombrar al Instrumento? ¿No ven Palabra de Dios, en ellos dicha: Evangelio? ¿No ven que Dios va guiando de sitio en sitio al que le dice en Arrobo: “Siempre el hombre Me dio desprecio, siempre me va persiguiendo, siempre ponen la muralla queriendo apartar del Cielo”?
Estas mismas Palabras las repite Dios muchas noches al Instrumento, que son las veces que el Instrumento no recuerda más y Aquí en la Gloria no se dictan por cortar Dios el Mando.

Desperté, oí:

Dan comparaciones en la Gloria,
sin poderlas mejorar.

¿Quién ocultaría el día,
dejando noche “na” más?

El mismo que los Mensajes
los quisiera destrozar.

Con ira, con dinamita,
con dejar “incomunicá”
a esta Gloria que es Vivienda
que Dios no deja de hablar.

Ya tiene el hombre sufrir
con querer a Dios callar.

Pero que piense el que aguarda
aquí, en la eternidad,
el sufrir que tiene ahí
es comienzo sin final.

Dios al que da su Palabra,
tiene el hombre que aceptar,
como el día que destapa
lo que se quiere ocultar.

El Instrumento, el día,
la noche, el respirar, el andar,
se ve claro es de Dios,
esto y muchas cosas más.

No ocultes lo que Dios manda,
que Dios te puede ocultar.

Que si Dios te deja vivo,
es porque hay un lugar
donde te darán martirios.


***

Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 110-111-112