sábado, 4 de febrero de 2012

Publicar, pero sin descanso


En Sueño Profético hablaba Tomás de Aquino y se dirigía a varios. Decía:

¿Cómo pueden interpretar que Dios coja una materia, y el Espíritu del mismo Dios le hable al hombre para que este hombre sepa de Aquí directamente –mientras hable en esta materia u otra que Él elija–, y quiera dejar todas estas Comunicaciones para que sean leídas y explicadas por otra materia?

Esto es querer dar el Premio que Dios da a esta materia, a otra. Y quién mejor que Dios podría hacer este cambio.

Dios habla para que sus Palabras sean reverenciadas en el momento de la Comunicación, y puestas en práctica.

Cuando falte esta materia –Lugar que Dios utiliza–, entonces el hombre leerá y explicará todo cuanto Dios le mandó escribir, y el hombre seguirá reverenciando y besando la Palabra dicha por el mismo Dios.

Desperté, oí:

Si de Dios quieres saber,
y a este Dios dices que adoras,
busca palabras que vayan
dichas de esta misma Gloria.

Yo, Agustín, de acuerdo estoy
con lo que dice Tomás,
y todos los de esta Gloria
quieren que publiques ya.

Publicar, pero sin descanso,
todo lo que dicta Dios.
Unas veces te lo dice Juan;
otras, Pedro;
y Teresa con sus versos;
y en Teología, Tomás;
y Magdalena te cuenta
todo lo que hizo pecar.

Si numerara espíritus
que de Aquí van para allá,
verías cuántos te manda
el Rey de esta Eternidad.

Publicar, pero sin descanso,
todo lo que dicta Dios.
Unas veces lo dice Juan;
otras, Pedro;
y otras, yo.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***
Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 7-8