domingo, 25 de marzo de 2012

Aunque a Dios no ames, no digas que calle el Profeta


En este Sueño Profético hablaban:

Una persona que hace todo cuanto Dios manda y dice que ve a Dios para llevar espíritus a la Gloria de Dios, jamás puede condenarse. Y sí está en peligro el que dice “yo amo a Dios” y ve imposible el Mensaje, insultando al que Dios se comunica, sin conocerlo. Dios no puede dar su Gloria en premio a esta postura.

El acusado tiene que estar delante del que lo acusa. Ella, la acusación que tiene es que no obedece al hombre en guardar silencio al Mensaje que Dios le manda que comunique al hombre –bien dicho, al Ministro de Dios–. Este silencio, por más que lo impongan, más fuerte será su Voz. Ni Mensaje ni Voz es suya.

Me costó trabajo despertar, pues parecía que despertaba, y dormía.

Oí:

Aunque a Dios no ames, si te tienes por intelectual, no digas que calle el Profeta.

El Profeta se conoce cuando tú quieras oírlo.

El Profeta no tiene intermediarios: u oyes al Profeta, u oyes lo que dice el Profeta.

Decir que calle es pedir que no exista noche y sentarte a que no se acabe el día.

Más imposible es que calle el que Dios habla en él, porque día y noche son suyos.

El Profeta tiene Paz inquieta, inquietud que te apacienta, y Paz que te alborota.

¡Ay del hombre que defienda su materia creyendo que ésta es eterna y que el espíritu es suyo!

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 3-4