viernes, 16 de marzo de 2012

Bien oculto


En Sueño Profético decían:

No hay quien vaya a visitar al enfermo, saliendo con silencio de cadáver. No hay quien visite al que comida no tiene, y de allí salga con silencio. No hay quien vista al desnudo, prohibiéndole que lo calle, cuando lo que dé sea de muchos.

Mala jugada sería el dar, teniendo silencio. Esto sería no querer enseñar a lo que está tan bien hecho, que Dios lo mandó enseñar y muy pocos lo aprendieron, y aún se sigue enseñando de los pocos que aprendieron, a pesar de tantos siglos que Dios lo dejó primero: Amor al que necesite, aunque sólo tengas aliento. Pues para enseñar y cundir que todos hagan esto, tiene que estar voceado por el que esto está cumpliendo.

Un Discípulo dijo:

Aquí pongo estas Palabras, que no son mías, son de Dios Hombre:

De regreso de ver unos leprosos, veníamos un día con el Maestro, y dijo Matías:

–Maestro, ¿callamos esta visita, que podrían, al enterarse, prohibirnos la silla y negarnos la entrada?

Dijo el Maestro:

–Matías, te están tentando, aunque creas que son de mi Gloria. Si mi Padre Me manda para enseñar, ¿cómo no voy a enseñar a esto que no están enseñados? Yo lo hago y lo cundo para que sea por muchos copiado. El que nos niegue la silla, ya queda por Mí apartado, y los leprosos que he visto, ya están curados. ¿Ves, Matías, como la Enseñanza del Hijo del Hombre no puede estar oculta?

Desperté, oí:

Si callan este regreso de casa de los leprosos, por uno que no dé la silla, mil pueden entrar en esta Gloria.

El cundir el bien que hace uno, puede que muchos lo sigan, muchos se beneficien y muchos se salven.

El callar la Enseñanza de Amor al Prójimo, no es postura de Dios.

El ocultar esto, es decir que ninguno cumple su Palabra.

Es, decir: “Inutilizad estas Palabras dichas por el mismo Dios”:

“Id al Prójimo y así verán sois míos. Os conocerán por levantar al caído. Hacedlo con Amor, y el Amor os guardará. Hacedlo por mi Padre que está en Mí. Enseñad con acción y mis Palabras”.

Si esto es dicho de Dios, ¿por qué va el hombre a cambiarlas?

Si haces el bien oculto, ¿cómo haces la Enseñanza?


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 53-54-55