domingo, 4 de marzo de 2012

Es grande diferencia, oír a un teólogo u oir a un espíritu arrobado


En Sueño Profético decían:

Va grande diferencia, oír a un teólogo u oir a un espíritu arrobado. Esto no admite comparación:

El espíritu arrobado oye al teólogo con frialdad, y unas cosas las acepta, mayoría no. Esta es postura propia, normal y natural del que Dios trae a su Gloria.

Dijo uno que mucho oyó a Agustín de Mónica hablar:

El mismo Agustín confesaba su ignorancia que tenía antes de conocer este Cielo. Un día estaban grandes hombres de ciencia hablando de lo que el hombre tanto le quita y de lo que el hombre tanto le pone, de las cosas sobrenaturales. Viendo Agustín que lo que estaban hablando no tenía la sencillez de la raíz verdadera, dijo:

“No sé si mis palabras os harán ver claro la diferencia de decir: he leído, he oído, he estudiado y tengo grandes conocimientos en Teología. Quisiera transmitir la Presencia de Dios Vivo; quisiera poder hacer que sintierais la “ida del espíritu” o “la llegada a la materia”; que pisarais la Gloria sin sentir tope de suelo; que fuerais a palpar algo de lo que se está viendo, y viendo que Dios lo pone, Dios cuando vas a cogerlo, Dios hace en ti que veas que Dios tiene Aquí su Cielo y allí tiene la materia, que aunque tú la estés viendo, es lo que acaba y no queda. Yo creo que si se cree firmemente en Dios del Cielo, te aburre el literato con su título académico. Yo, de mis conocimientos que mis estudios me dieron, los anuló un Arrobo que Dios me hizo en el Cielo”.

Desperté, oí:

Cuando ya empezó a hablar
Agustín a hombres de ciencia,
quedaron sin contestar,
con manos en la cabeza.

Él fue el primero que dijo:
“Yo, con lo que me enseñaron
los libros y hombres de ciencia,
quedé un poco "parao",
y digo: sentí vergüenza”.

Cuando ves que Allí en la Gloria,
todos los tienen por muertos,
los Vivos que van y vienen
son los que pueden hablarte
de estos que dan por muertos.

Ya, ¿qué saber es saber
"comparao" con el que diga:
“de noche yo quedo muerto,
y antes de que llegue el día
doy a mi carne movimiento"?

Esto es lo que en el Sueño
Dios separa, la materia,
y ya es Sueño Profético.

Dios que manda a una persona
que deje ahí su carne
y que venga a su Gloria.

Y cuando el tiempo pasó,
la manda a la materia,
para que enseñe de Dios.

Agustín supo de libros,
pero de libros no habló.

Hablo de Sueños y Arrobos,
porque Dios a él eligió
para acabar el pecado,
porque él se Lo pidió.


***

Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 46-47-48