viernes, 30 de marzo de 2012

Si a tu hijo dices que quieres, di que a Dios antes prefieres


En Sueño Profético hablaban de las madres.

Dijo una:

Para querer mucho al hijo, primero tienes que querer a Dios. No amar a Dios y decir “quiero a mi hijo”, es querer sin fondo, querer humano, querer para una satisfacción tuya o un porvenir que tú intentas asegurarte.

Madre queriendo al hijo, es primero Dios, porque Dios es el que se lo cuida, le cuida su espíritu y no deja le ensucien la carne.

Yo hablé con tantas madres
y a todas siempre decía:
Si a tu hijo dices que quieres,
di que a Dios antes prefieres.

Si a tu hijo quieres más,
cuando tu hijo se ensucie,
¿a quién puedes ir a buscar
que comprendiera tu llanto
y quitar su suciedad?

Suciedad que aquí en la Gloria
lo echarían para atrás,
pues lo sucio del pecado,
Dios lo aparta sin pensar.

Yo, antes de tener mi hijo,
a este Dios amaba ya,
y cuando lo tuve al hijo,
ya era mi disfrutar
de saber que yo lo amaba
y Dios lo amaría más.

Desperté, oí:

Dios tenía que amarlo más,
por ser espíritu suyo
y Vida de Eternidad.

¡Si yo quería a mi hijo,
y conmigo no podía estar
nada más que un rato chico,
que Él me quería prestar!

Porque la vida del cuerpo
se acaba antes de empezar.

Yo a las madres recomiendo
que echen todo su Amor
en esta Hucha Divina,
Hucha que sólo abre Dios,
cuando tú digas: ¡Dios mío!,
mi hijo es pecador.

Pero yo como soy madre,
por mí dale su Perdón.

Para esto a ti te sirve,
que ames primero a Dios.

MÓNICA DE AGUSTÍN


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Libro 1 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo I - Pag. 257-258