domingo, 22 de abril de 2012

Confianza de Poderoso


En Sueño Profético decían:

No hay cosa que te haga vivir mejor, que la Confianza en Dios.

Dijo uno:

Es que ya es vivir con Él. Yo vi siempre a mi padre, en la pena y en la risa, dirigirse hacia Él. Dejaré esto dicho claro por quedar en el papel: “Mi padre, todo parece que le salía de su agrado, y me contaba él siempre, antes de recibir la mejora que a Dios le había pedido, que se metía en su alcoba y le decía: “Señor, yo te lo pido por bueno. Si así Tú no lo ves, haz que yo lo vea y que no tome berrinche”. Y si tenía un sufrimiento, también iba en busca de su Dios y le decía: “Primero vengo en tu busca. Luego buscaré al hombre. Si me lo quitas, dame fuerzas que el sufrimiento supere”. Salía de su diálogo con Dios y repartía Paz. Ya nos hacía ver todo como a Dios le gustaba: sin violencia, con Amor y con Paz. A mi padre lo buscaban desde lo más lejos del pueblo, para hablarle y consultar. Le llamaban Blas –éste era su nombre–, el que las penas aceptaba y las alegrías iba a consultar. Mi madre, algunas veces le decía: “Si esto es un bien, ¿por qué puede ser un mal?”. Y mi padre respondía: “Porque tú sabes el paladar de lo que comes, pero no la digestión. Yo todo el bien y todo el mal lo acepto porque estoy con Dios”.

Desperté, oí:

La palabra “Confianza” no son todos los que la practican.

Hay quien dice: “Yo tengo Confianza en Dios”, y siempre está con estas palabras en la boca: “¡Yo ya estoy cansado de pedir! ¡Ahora tengo el santo de espaldas!”.

Justificación que tú sólo te afirmas del poco Amor y Confianza que a Dios tienes.

A Dios pídele mucho, que cuando tú creas que no te da, puede que sea cuando más te dé.

Hay cosas que Dios da, que tú las ves cuando ya han pasado.

Píde a Dios con la Confianza de Poderoso, y nunca le mandes.


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Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 89-90