martes, 17 de abril de 2012

Dones mandados por el Espíritu de Dios


En Sueño Profético hablaban de los Dones que saca el espíritu a la materia:

El espíritu es invisible a la vista del espíritu que vive con materia, y no ve a otro espíritu, ni su espíritu puede verlo otro hombre; ve la actuación de la materia, y aquí ya puedes ver el grado de Amor que a Dios tiene.

El espíritu se encarga de que la materia diga cómo es este espíritu.

Los espíritus de Dios tienen su Sello: Caridad con Amor y alegría; paciencia con humildad; constancia con ansiedad; y fuerza para parar el pecado.
Estos Dones son mandados por el Espíritu de Dios. Quien estos Dones, vea
el hombre, que una materia administra, dé por fijo que habla Dios; que viendo materia en medio de estos Dones, ya debe de oír la Voz de Dios.
Si el que practica estos Dones te dice, “yo veo a Dios”, no te debe de extrañar, porque estos Dones son el Espíritu invisible haciendo su actuación.

El hombre no puede preguntarle al espíritu, que le dé contestación de verdad o de mentira, porque el espíritu es Aliento de Dios; Aliento con Libertad, para si tú quieres, perteneces al Cuerpo de Dios; y si tú no quieres, vives sin este Aliento, Aliento de Vida sin fin.

El que vive sin este Aliento, no puede Dios comunicarse, porque no hay vida sin Aliento, ni Aliento que no tenga fin.

Todos estos Dones tienen que verse en la materia del que Dios trae Aquí.

El espíritu presenta a la carne transparente, para ayuda de lo que el hombre puede ver; la presenta con actuación difícil y fácil el verla hacer.

Desperté, oí:

Con estas aclaraciones ves claro lo que no quisieras ver.

Con estas aclaraciones no te puedes confundir, porque la razón la oyes.

¡Bien que describe al espíritu, que se deja ver y se esconde!

Se deja ver el Amor, y se esconde Libertad.

Le manda el Don al espíritu, para que el hombre, al pensar, vea Amor actuando, y escondiendo Libertad.

¡Que fácil sería para Dios
que hablara espíritu nada más!
Pero sería ya un Dios,
un Dios sin la Libertad,
y sobraría el Infierno,
y faltaría el Amar.

Si más se pide el Perdón,
es porque da Libertad,
porque Dios más lloraría
si a la fuerza hiciera amar.

El Amor Lo da a cargas,
“pa” el que Lo quiera buscar,
y Él lo trae a su Gloria,
pero ya con Libertad.

Es fácil ver la mentira,
y más fácil ver verdad.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 114-115-116