sábado, 21 de abril de 2012

El desnudismo te separa de Dios


En Sueño Profético hablaban del pecado. Decían:

Hay quien no sabe lo que es pecar porque no ama. El que ama sabe lo que le gusta al Amado.

El desnudismo te separa de Dios. El desnudismo no deja que a Dios te acerques, no deja que a Dios te acerques porque Dios te lo prohíbe. Desnudismo y Dios no es posible unirlos. Dios aparta a este gran pecador. El que de este pecado haga uso, no sólo es el pecado suyo el que a Dios ofende, es a tantos como haya hecho que a Dios ofendan.

Hay pecados que sólo tú pecas. La exhibición de la carne es querer presentarle a Dios demonios. Dios los aparta sin permitir que a Él lleguen. Los espíritus de Dios no puede comunicarse donde no haya recato. Esto es lo imprescindible para Dios elegir.

Dijo una mujer:

Puedes ser una grande pecadora, pero si tu arrepentimiento te lleva a que domines tu carne en acción y en presencia, ya se hace amigo tuyo el recato, y Dios te puede elegir. El recato y el pudor son los cerrojos que te abren las puertas de esta Gloria.

Yo vivía en Samaria,
y mucho, mucho pequé,
hasta el día que en un camino
con el Maestro me encontré.

No puedo decir su Mirada
lo que me hizo comprender.
Me hizo una o dos preguntas,
y yo antes de responder,
eché la mirada al suelo
y de pudor me llené.
Tenía mi cuerpo cubierto,
como le gustaba a Él.

Desperté, oí:

Lo que no podía quitarme
era lo que había pecado.

Cuando ya me encontré lejos de Él,
fue cuando más cerca de Él me sentía,
me sentía más
que cuando delante de mí Lo tenía.

Fui contando a todo el que veía,
aquel encuentro de Gloria,
que sólo Él y yo sabía.

Querían que les explicara
cómo tenía su Rostro,
cómo fueron sus Palabras.

Yo me sentía más torpe
al pronunciar mis palabras,
porque yo lo que sentía
era dentro de mi alma.

Si pecaste poco o mucho,
y a Dios arrepentido llamas,
presenta tu cuerpo con ropa,
y el pudor sea tu capa.


***

Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 185-186