lunes, 23 de abril de 2012

"NO ES EL PERDÓN PARA EL QUE YA QUIERA PECAR Y NO PUEDA, ES PARA EL QUE NO QUIERA PECAR"


En Sueño Profético hablaban de un hecho de la Vida de Dios Hombre.

Dijo uno:

Yo, uno de sus Discípulos, estando parado con el Maestro, porque Pedro quería en su Amor avisar al Maestro de unos que querían hacerle unas preguntas mal intencionadas, llegaron éstos, y aquí va la pregunta, y la respuesta de este Dios Único en Saber y Poder. Esta es la pregunta:

–¿Si no cumplen la Palabra que manda tu Padre, no son perdonados? ¿Y si la cumplieron y después no la siguieron, no son perdonados? Y ya, última pregunta: ¿Si...?

Aquí el Maestro le sale al paso con estas Palabras:

–No actúa mi Padre en Mí muchas veces como aquí está actuando, dejando que el fariseo tenga en silencio a Dios, pero Yo, que soy mi Padre, quiero que vean en Mí, mis Discípulos, distintas formas de Enseñanza.

–Tu última pregunta Yo la voy a contestar sin que éstos oigan tu pregunta. Sólo oirán la respuesta, porque la pregunta ya la saben y la traen en su mente. Tú quieres preguntarme, que si al morir tu carne y tu espíritu, si llamas a mi Padre, sólo muere tu carne.

–Mi Padre te está contestando a ti, aunque tú no oigas a mi Padre.

–No sirven las muletas para todos los cojos, ni todos los cojos andan porque te pidan muletas. El cojo quiere probar, aunque sepa que no pueda, pero ve a otros andar, sin pensar el mal que tengan. ¿A que es esto lo que querías saber? No es el Perdón para el que ya quiera pecar y no pueda, es para el que no quiera pecar.


Desperté, oí:

Bien enterados quedaron los fariseos del Perdón que dan de Aquí del Cielo.

Sólo hacían mirarse cuando Dios les fue diciendo las palabras discutidas que habían tenido entre ellos.

Unos decían: ¿Qué perdón puedes llamar, que haciendo graves pecados, te llega el perdón igual como el que nunca ha pecado?

¿Quién es Él para perdonar?

Todo esto lo cambiaron cuando les dijo el Maestro lo que tenían preparado.

Iban con mala intención: a pillarlo, para juzgarlo.

Si saben que era Dios, no interrogan preguntando.

Si preguntan es para oír al Padre en el Hijo hablando.


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Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 112-113-114