martes, 15 de mayo de 2012

Si amas, entiendes Arrobo

En Sueño Profético decían:

Hablar del Arrobo, hablar de la Gloria y explicar separación de carne y espíritu, de esto no puedes hablar con muchos. Esto, al oírlo, si falta Amor a Dios, tendrán estas reacciones:

Desmentirlo de palabra o con silencio de hipocresía; sentir odio y pensar contárselo a algún superdotado, que tú creas es ahí en la Tierra; hacer preguntas mal intencionadas; hacer daño y buscar quien el daño mayor pueda hacerlo; pensar sacarle defectos que hayan pasado desapercibidos en tiempos anteriores, o no fueron defectos, o si fueron pecados, Dios ya perdonó; no querer que nadie diga: “en tal sitio habla Dios”; no querer que le den crédito a este inmenso Valor. Éstas son las reacciones de uno que le falte Amor, que si falta, nunca hubo, porque el Amor a Dios es Perfección Divina.

El que ama a Dios, lo perfecciona y siente a Dios por el Arrobo contado al que Dios lo trae. En todo lo que oiga dicho por Dios, da el sí de afirmación, por el conocimiento de espíritu de Dios que estos espíritus tienen. Dios ya une su Amor para la comprensión de estas Palabras. Dios extiende su Gracia para el que la quiera, y ya supera la Gracia a la Libertad que Dios deja. Con estas personas sí puede haber diálogo de Dios, diálogo de Arrobo y diálogo de explicación, porque el Amor ya les hará librar la interpretación de que no fuera verdad.

Desperté, oí:

Hay diferencia de oyente,
del que ama o del que miente.

Del que de Dios tiene ansias,
o del que de Dios se cansa.         

Del que está mal "enseñao"
porque de Dios le han "hablao"
como Cosa que veneran,
pero que nadie diría:
Yo veo a Dios,
estando en la Tierra.

Yo veo a Dios en el Cielo,
y mi cuerpo ya no veo.

Yo oigo a Dios hablar
sin poder yo contestar.

Y me voy sin mi materia,
sin que digan que estoy muerta.

Que no voy sin que me lleve
el que al mundo lo mantiene.

Lo mantiene la Palabra,
que no diga: “Mundo, acaba”.

Lo mantiene la razón
de que el mundo sea de Dios.

Si amas, entiendes Arrobo,
porque ya mediará Dios.


***

Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 114-115-116