jueves, 17 de mayo de 2012

"SI TODOS HACEN LO QUE TÚ HACES, EL QUE ME VA A CRUCIFICAR NO TENDRÁ QUIEN SE LO IMPIDA"

En Sueño Profético decían:

Todo lo que no es de Dios no te da satisfacción, te da intranquilidad, desasosiego y te deja mal sabor; mal sabor que te hace que peques más; camino que tú coges buscando bienestar; bienestar que no encuentras mientras no dejes de pecar. Pecar no es sólo ofender a Dios.

Dijo una mujer:

Estando un día unos hablando de pecado y no poniéndose de acuerdo –cada vez levantaban más la voz–, pasó Juan y acercándose a ellos les dijo:

   –No sólo peca el que Lo ofende, también peca el que no Lo ama y puede pasar sin amarlo. Si éste no Lo ofende de palabra, lo ofende con su indiferencia. Os diré, y no es de mi agrado, lo que un día presencié que el Maestro le dijo a uno que creía no ofenderlo porque no oía su Palabra:

   –Si tú quieres salvarte es para entrar en el Reino de mi Padre. Si tú a Mí no Me oyes, aunque no Me ofendas, ya Me desprecias, y el mayor pecado es despreciar la Palabra del Padre que dice el Hijo. Si todos hacen lo que tú haces, ten por seguro que el que Me va a crucificar no tendrá quien se lo impida. Esto no es ofender de palabras, es silencio de aceptación, Palabras que el hombre no oye y Dios sabe que estás diciendo.

Aquí, ¡qué mal rato pasé cuando vi el Rostro del Maestro pálido, sudoroso y por detrás de su Cuerpo, una Cruz!

Desperté, oí:

Pasamos momentos de grande angustia cuando íbamos con Él y veíamos que no Lo aceptaban como el Hijo del Hombre.

Nos llenaba de gozo cuando se echaban a sus Pies con lágrimas y besos.

Entonces también llorábamos nosotros.

Llorábamos y pronunciábamos estas palabras: “Dios Padre te bendiga”.


***

Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 146-147-148