miércoles, 27 de junio de 2012

Dios Padre ordena, y Dios Hijo manda

En Sueño Profético decían:

Al que Dios elige para enseñar, es en espíritu y carne. Tienen que desistir que es después de este mundo material.

En la vida espiritual ya no manda la carne, y la palabra del hombre ya no tiene fuerza ninguna; ya el espíritu es mandado por Dios, y aquí el hombre no puede hacer nada.

Su postura es sacar el máximo fruto de la Palabra Viva de Dios.

El Mensaje hay que escucharlo y oírlo. Al que Dios le habla, no puede callar. Sería más fácil vivir ocultando la respiración, que callando la Revelación.

Creer en el Profeta es hacer lo que a él le dicen. Al que Dios le habla se le nota al conversar. Éste tiene temple, firmeza y valentía. Estos tres dones son mandados por el Padre y comunicados por el Espíritu Santo.

Firmeza es seguridad de aquello que se habla o se hace. Y valentía es lo que hizo el Hijo: entregarse a que le dieran Muerte de Cruz.

Desperté, oí:

El sufrimiento del Profeta es recibido a cargas.

Pero por ser Profeta, reparte la Paz y alegría a toneladas.

Al que Dios le habla y calla, a éste, Dios no le habla.

La Palabra de Dios tiene tanta Fuerza, que secaría los mares y temblarían las montañas a su obediencia.

¿Y cómo si Él da un Mensaje, el hombre quiere callarlo? Esto, jamás puede ser.

Dios Padre ordena, y Dios Hijo manda.


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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 54