domingo, 24 de junio de 2012

El manojo de trigo

En Sueño Profético hablaban de la Confianza en Dios. Había varios, y cada uno contaba un pasaje de la Confianza en Dios.

Uno dijo:

Estas Palabras eran muy conocidas, dichas por el Maestro:

“El que ya Me conoce, su Confianza en Mí, hará que más Me ame, una vez que el mal no lo atormentara, y la Confianza en Mí le hará de bálsamo”.

Estas Palabras fue raro el no decirlas en terrenos de Israel, ya que tanta falta hacía que Lo creyeran y Lo amaran.

Sigue otro afirmando:

Yo vi a una mujer que segando miraba al Cielo, y en cada manojo segado, a Dios le pedía consuelo:

   –Consuelo para mi pena. Y confianza en Ti no me falte.

Hacía como si le ofreciera el manojo. Tuve curiosidad y pregunté:

   –¿Es alguna oración particular?

Más me sorprendió por el manojo, con dos manos, lo subía en postura de niño que lo aúpa el amor. Se paró y me dijo:

   –Es que voy a tener un hijo. Éste es el tercero, y mi marido hace dos meses que murió. Pero tengo la confianza de que mi marido rogará al Padre, y su hijo se criará como los dos hermanos mayores, que él trabajaba el día y mitad de la noche para cubrirles sus necesidades.

Desperté, oí:

Esta mujer tenía Fe,
de la que Dios va enseñando.

El manojo lo subía,
y a Dios iba recordando
el nacimiento del hijo.

Él, cuando iba muriendo,
su sufrimiento mayor
era el criar a este hijo
y abandonar a los dos.

Había dejado a la madre
con la noche, con el día,
y Dios que haría de Padre.

Antes de dejar la Tierra,
rezaron una oración,
pidiendo a Dios consuelo.

Ella levantaba el trigo,
y Dios ya la estaba viendo.


***

Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria que Enseñen - Tomo I - Pag. 92-93-94