viernes, 1 de junio de 2012

Millones te sobrarán y contento no estarás

En Sueño Profético decían:

El hombre, cuando todo le viene como él desea, poco se acuerda de Dios, en hacer lo que Dios tiene mandado: cuidar del que de ti necesite. El hombre, de esto se olvida; tan sólo lo que hace es no ofender a Dios de palabras, y ya cree que a Dios alaba.

Viene el segundo hombre, que las cosas no le vienen como él pide, y ya está pidiendo cuentas a Dios, porque él se hace juez de él mismo: ¡Yo no me merezco esto! ¡Con la gente tan mala que hay! ¡Todo qué bien le viene! ¡Cuánta suerte le da Dios! Si hubiera Dios, ¿cómo podía pasar esto? Yo ya no pido más, y voy a ser malo, a ver si tengo más suerte. Estas actuaciones son del que no ama.

El que ama, todo le parece mucho y siempre está diciendo: ¡Señor, cuánto me das y qué poco merezco! Esto lo dice cuando recibe lo necesario, y en la necesidad siempre ve a otro menos favorecido que él, y no deja de cumplir –que no lo hace por cumplir– lo que Dios sabe que quiere: Conservar el espíritu para cuando Dios lo llame a su Reino. Esto es hombre amando.

Hay quien la risa la tiene cuando de sobra todo tiene.

Es más de Dios estar contento, aunque no sea grande el sustento.

Si tu espíritu no tiene Paz, siempre algo te faltará.

Si tu espíritu no está con Dios, millones te sobrarán y contento no estarás.

Desperté, oí:

¡Qué ignorante es el hombre
con querer ganar el Cielo,
y esto a fuerza de dinero!

Todo el que a Dios ama,
la risa no se le acaba.

Y nunca Le pide cuentas,
creyendo que a Dios molesta.

Lo que sí dice: "¡Dios mío!,
que yo no haga pecados,
que mi espíritu no es mío.

Que quiero, cuando lo llames,
lo veas como el de un niño.

Aunque de nada aquí tenga,
que esté en la Gloria contigo."


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 148-149