miércoles, 4 de julio de 2012

Amar a Dios sin sacrificio

En Sueño Profético decían:

Las cosas de Dios son sencillas. Todo lo trabajoso no es mandado por Dios. Dios no manda hacer nada que el hombre no pudiera soportarlo ni fuera capaz de hacerlo.

Dijo una mujer:

Todo lo de Dios es fácil hacerlo cuando ames.

Tenía yo que andar más de un legua si misa quería oír, y me iba a campo traviesa y misa oía yo allí, en una ermita que había, que la costeaba el dueño de aquellos terrenos. Pues me tenía en cuenta el que por allí estaba trabajando, porque me veía con los tres hijos, y uno en brazos. Esto decían al verme:

   –Ya viene a misa la de los hijos! ¡Y viene hasta cantando!

Es que el mío chico lo tenía acostumbrado a cantarle "pa" dormirlo, y como lo levantaba temprano, se me dormía por la trocha y oía su misa en brazos. Aún era chiquitillo, dieciséis meses largos. Y la mayor tenía nueve, y cuidaba de sus hermanos. ¡Corred! –les decía a los chicos–, ¡que padre nos está esperando!    

El padre es que trabajaba en el caserío más inmediato, y también oía su misa, y no le costaba trabajo. ¿Por qué era todo esto? por lo mucho que había amado.

En cualquiera que no amara, a esto le veía un trabajo, y en cambio ellos lo hacían contentos y hasta cantando.

Cuando volvían de la misa, ya estaban esperando unos niños mendigantes que comían allí arranchados.

Desperté, oí:

No les costaba trabajo
todo lo que hacían por Dios.

No les costaba trabajo,
porque veían a Dios.

Lo veían en el cundir,
que Dios les hacía que cundiera.

Lo veían en la Paz,
que Dios hacía que tuvieran.

Ella echaba tres "puñaos",
y salía una olla llena.

Disfrutaba repartiendo,
aunque nadie a ella viera.

Ya se iban los chiquillos
hasta llegar otra fiesta,
que el día que era de misa,
fiesta decían que era.

Este Dictado te ha dicho
lo que es amar a Dios
sin pizca de sacrificio.


***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 194-195-196