jueves, 26 de julio de 2012

Edificar sin cimientos

En Sueño Profético hablaban de la intranquilidad del hombre. Decían:

La inseguridad es lo que te hace buscar. El hombre no tiene seguridad en sí mismo, de hacer o no hacer. Al hombre le faltan cimientos; estos cimientos es Dios.

El hombre quiere edificar sin cimientos: esto, forzoso llega el derribo. Para tener seguridad en la edificación tienes que hacer unos buenos cimientos. Estos cimientos, en lo Divino, son hechos con Amor. Con este Amor tú ya puedes hacer una edificación capaz de aguantar todo el peso que el hombre le eche.

Dijo uno:

El hombre es ignorante como un niño –pero con pecado–. El hombre quisiera coger alguna materia y hacer otro hombre, pero aquí no puede. Una palabra él quisiera decir: ¡Ves, Dios!, yo hago al hombre. Pero el hombre que el hombre haría sería sin espíritu, y ya no era hombre, sería un muñeco con la figura de hombre, con movimiento pero sin pensar, sin vida ni muerte. Al no dar la vida, ni retenerla, ni terminarla, ¿qué saber puedes decir es éste? El hombre, todo el saber debía de ser para Dios. Enseñanza para Dios, ahorro para la Gloria. Este ahorro lo vas haciendo en el Prójimo. El Prójimo es la Hucha de Dios: Según tú lo amas, así le echas. Y cuando Dios la abre, según ve, así te premia.

Desperté, oí:

Es mejor tener cimientos
de la Palabra de Dios.

Es mejor tener cimientos
para poder ya con “to”.

Es mejor tener una Hucha
con el ahorro “pa” Dios,
y tienes seguro el premio
que el Mismo Dios te ofreció.

Dios te ofrece y no te obliga;
Dios te deja que tú elijas.
Esta Hucha no se abre
mientras tú no estés delante.

El Prójimo es la Hucha,
y el Amor es la moneda,
y el premio te lo da este Dios 
cuando por la Gloria entras.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 86-87-88