lunes, 16 de julio de 2012

El que no cree en el Profeta, no cree en Dios

En Sueño Profético decían:

El que no cree en el Profeta, no cree en Dios.

Dios, siendo Dios, fue Profeta, una vez que hablaba en el nombre del Padre, y el Profeta habla en el nombre de Dios. El Padre mandó al Hijo con su Mensaje, y Éste, hablaba y comunicaba lo que el Padre ordenaba, o sea, su Voluntad.

A los que no creían en Él, los apartaba, pues sabía eran voluntarios a su crucifixión.

Esta frase es del hombre: “No creer en el Profeta no es pecado”.

Y ésta es de Dios: “El que no cree en el Profeta, no cree en Mí. Y el que no cree en Mí, no cree en mi Padre”.

Dios espacia a los Profetas, para que hablen de su Gloria. Dios no actúa en Carne, actúa en Espíritu.

Desperté, oí:

La irreverencia al que Dios elige es intolerable.

El que Dios elige nunca puede hacer nada mal hecho.

Antes de comunicarse, ya lo ha purificado.

Dios no puede actuar con imperfección.

Está purificación es exceso de Amor, exceso de bondad, paciencia ilimitada y máximo sacrificio.

Aquí ya viene Dios.

Desde el comienzo del mundo, lo que Dios menos transige es la desobediencia.

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Libro 4 - Te Habla El Profeta - Tomo I - Pag. 85-86