sábado, 21 de julio de 2012

La Huella de Dios

En Sueño Profético decían:

Esto es enseñar para que enseñe todo el que con materia Dios lo traiga Aquí. Éste tiene que decir: “Esto es del agrado de Dios, y esto va en contra de Dios; esto manda Dios que se haga, y esto, si lo haces, quedas apartado de Dios”.

El que Aquí recibe el Mensaje, éste sabe y conoce el que ama a Dios, y el que no quiere que sepan que no Lo ama.

El hombre se engaña de hombre a hombre, pero que no medie Dios entre el hombre.

Dios está con el hombre, pero el hombre, con la Libertad que Dios le deja.

Al que arroba, lo enseña, para que éste no sea engañado.

Dijo uno:

Más no quisieron a los primeros Profetas, por decir estas palabras: “Vendrá Uno que se llamará Jesús Hombre Salvador. Éste será el Rey de todos los reyes, y su Reino no tendrá fin; castigará la injusticia del hombre, y premiará con su Gloria a los justos”. Esto no podía oírlo todo el que no amaba, el que no cumplía las Palabras del Padre, que tantas veces habló por los Profetas.

El hombre no quisiera que Dios hablara, el hombre no quisiera que Dios arrobara, el hombre quisiera el fracaso en el que Dios habla.

Desperté, oí:

Si amas a Dios, ¿cómo pasas sin oír su Palabra, si sabes que vive?

Si sabes que es Dios, ¿cómo no amas o temes?

Si sabes que tu vida, ahí, antes se acaba que empieza.

Si sabes que Dios te deja hasta que llames, aunque no pronuncies Nombre.

Pues vive para alabar al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, que esto es Santísima Trinidad.

Dios siempre está en el hombre,
cuando aún tiene materia.

Y el hombre habla de Dios
como cosa que está muerta.

Pues si Lo tienes por Vivo,
no te extrañe lo que cuentan.

Que Dios, siempre que habla al hombre,
bien claro deja su Huella.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 60-61-62