martes, 3 de julio de 2012

Satisfacciones Divinas y satisfacciones de la carne

En Sueño Profético decían:

El hombre, con frecuencia, se olvida de Dios; él quiere o cree prescindir de Él, sin saber que antes que abra los ojos, ya sabe Dios que los va a abrir. Esto, tienes que vivir vida espiritual para comprenderlo.

Si el tiempo que emplea el hombre en lo material, le dedicara una cuarta parte a la enseñanza del espíritu, el espíritu moldearía a la carne a que se comportara sin trabajo ni sacrificio. Éste si que era el auténtico cristiano.

El avance cultural viene como anillo al dedo para los espíritus diabólicos.

La carne se comporta como manda el espíritu.

El desnudismo y el libertinaje no son de la Escuela de Dios.

La carne obedece más al mal que al bien.

La clase es sencilla: el diabólico, obliga; el espíritu de Dios deja Libertad mientras están juntos espíritu y materia. Una vez soltada la materia, ya el espíritu queda con Dios o sin Dios.

Desperté, oí:

Por eso el Profeta no tiene descanso: sabe que el espíritu tiene poco tiempo para rectificar.

Las satisfacciones de la carne son tan vanas, que raras veces no son sufrimientos sus recuerdos.

Las Divinas son fervorosas, con tal fuerza, que hacen que disfrute el oyente, olvidándose de todo cuanto le ofrezca la materia.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 134-135