martes, 21 de agosto de 2012

Cuando amas, obedeces sin mando

En Sueño Profético decían:

Sin Obediencia, no puedes decir que a Dios amas.

No tener Obediencia, es no aceptar lo que Dios está diciendo.

Hay quien dice que ama, y rechaza lo que le están diciendo que Dios ha dicho.

La Obediencia, más pertenece al Amor que a la creencia. Puedes obedecer por creer, pero no por Amor. Obedecer por Amor, es sin obligación.

Cuando amas, obedeces sin mando.

Cuando amas, el Amor suelta la Obediencia, y la Obediencia descubre el Amor, lo descubre porque es Dios el Descubridor.

Dijo uno:

Si estudias todas las Palabras de Dios Hombre, verás cuántas veces te nombra la Obediencia del Padre:

Dios Padre mandó al Hijo, y el que Lo obedecía, sabía que era el que Lo amaba, una vez que la Obediencia y el amarlo eran con Libertad. Al obedecer, ya amaban y eran suyos. Él sabía el que Lo amaba, más por obedecer, que por decir: “Yo amo al Maestro”. Si decía “yo amo al Maestro”, tenía que ver su Obediencia; si obedecía, sobraba decir: “Yo amo”.

Desperté, oí:

¿Quién puede mejor mandar,
que aquél que Dios le da el Mando?

¿Quién puede mejor saber
lo que hoy es bien,
mañana engaño?

¿Quién te puede retirar
del peligro que no ves,
porque te falta saber
lo que Dios ya ha dicho a aquél
que le ha dicho sin Palabras?

La obediencia sin Amor,
es para cosas de la Tierra,
que el hombre pone su mando
y te exige la obediencia.

Pero cuando es Amor de Dios,
del Cielo y de la Tierra,
tienes que ser obediente,
obediente a su Obediencia.
  
Esto que voy a decir
es obediencia de Tierra:
Si vas a viajar en tren,
en la estación tú lo esperas,
pues si no esperas al tren,
sabes que en tierra te quedas.

Aquí no existe el Amor,
aquí existe la fuerza.

La fuerza, no la de Dios,
porque Dios bien que te espera.

Obedece, que es Amor,
un Amor que no te manda.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 206-207