miércoles, 15 de agosto de 2012

El bien que se haga debe decirse y el mal tiene que ser escondido

En Sueño Profético decían:

La iniciativa que ella tiene es grandiosa. Ella, en lo de callar, no obedece al hombre; sus palabras y acción nunca son de fracaso; el publicar es lo que tiene que hacer sin descanso; publicar las Comunicaciones para enseñar al espíritu, y publicar la entrega al Prójimo que ella tiene, pues esta enseñanza también hace bastante falta. El que hace bien al Prójimo, debe comunicarse por altavoz. Todo bien que se haga debe decirse, para enseñar al que no sepa. El bien tiene su publicación, y el mal tiene que ser escondido.

Va comparación justa:

El que evitó el crimen, lo dice;
el criminal se esconde.

El que impide el robo, lo refiere;
el que robó, calla.

El que va haciendo bien,
el bien lo lleva en la cara.

¿Para qué tanto tapar
aquello que no se tapa?,
que por mucho que tú tapes,
mucho más Dios lo destapa.

Hay personas que no corren
como no sientan el grito:
¡que tu hacienda ardiendo está!,
y ya, si no se ha quemado,
no se quemará jamás,
porque él tendrá cuidado
de poner para evitar
todo lo que suelte chispas
que la pudiera quemar.

Desperté, oí:

Puede que tus buenas obras muevan al que nunca las hizo.

Puede que quien al Prójimo despreció, viendo hacer el bien, hoy siente al Prójimo en su mesa.

Puede que viendo hacer el bien, ya no hagas el mal.

Puede que hoy ya empieces a hacer el bien que ayer no hiciste.

Puede que busques al que vive amando al Prójimo, para que te enseñe a que tú también lo ames.

Puede que viendo hacer mucho bien, de hacer mal te olvides.

Si haces el bien, no lo calles, que a Dios no le gusta aquí el silencio.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 51-52-53