lunes, 13 de agosto de 2012

Inocencia de Dios

En Sueño Profético vi que jugaban unos niños. Y uno dijo:

Estos niños, aún tienen la Inocencia de Dios y la alegría de la Gloria. Si la inocencia les dura, siguen viviendo Gloria.

Esta inocencia se ensucia
con la maldad del hombre,
con la avaricia, con la injusticia,
con la falta de recato,
con la ira y la soberbia.

Todo esto va pasando
al espíritu del niño,
y ya el niño va quedando
en el lugar del mayor
que a pecar lo fue enseñando.

¡Aunque el hombre aquí no dice,
esto es hacer pecados!

Esta enseñanza es de gente
que nunca ha amado.

Debía el hombre al pecar
en todo lo que he nombrado,
acordarse de los niños
y dejar todo anulado,
pensando: Dios no lo quiere
que el niño sea enseñado
para que coja malicia
y caiga en el pecado,
y en vez de parar el mal,
el mal se vaya agrandando.

Esto es soplar el fuego
en vez del fuego apagarlo,
echar el agua en el cubo
cuando ya está rebosando.

Desperté, oí:

El hombre tiene que amar,
para corregir al niño
de que nada haga mal.

El hombre que al niño lleva
por el camino sin Dios,
verá normal la injusticia,
la ira y condenación,
porque verá tan normal
lo que de niño vivió.

En cambio, el que es cristiano
y enseña lo que Él mandó,
éste vive la inocencia
aunque sea un hombre mayor.

Decir es inocente,
ya se dice, es de Dios,
porque no hacer pecados
es niño siendo mayor.

La inocencia es de hombres,
por ser Inocente Dios.

Ama y enseña al niño
a la Inocencia de Dios.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 126-127-128