viernes, 3 de agosto de 2012

La delicaleza no es para la carne, sino para el espíritu

En Sueño Profético decían:

El que busca al que Dios le habla por curiosidad, éste no ama a Dios. Cuando se ama, se busca al amado, por amor. Cuando no se ama, se busca por argumento, pero este argumento, a veces, da dolor de cabeza.

Dios se manifiesta tan sencillo, que no hace falta intérprete, ni que seas literato.

Enfada a Dios el que escucha el Mensaje y no lo oye, y el que lo oye sin divulgarlo. Pero más descontenta a Dios el que tiene al Profeta sin aprovecharlo. Éste, quiere a Dios, llama a Dios, pero no quiere contacto con Dios.

Se ha hablado tanto del Dios Muerto y tan poco del Dios Vivo, que da miedo de su Existencia.

Si tú no existes, Existe Dios. Si Dios no Existe, no existes tú.

Desperté, oí:

La persona que hace uso de la delicadeza, alaba a Dios.

La delicadeza no es para la carne, sino para el espíritu.

Ésta, pocos saben emplearla en su momento.

El mérito de José, el Patriarca, no fue por aceptar, fue en la forma en que aceptó.


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Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - Pag. 168