lunes, 27 de agosto de 2012

Los filósofos de Dios

En Sueño Profético decían:

Hay quien se cree que es bueno porque él mismo se hace su ficha. Yo tenía un  pariente lejano que era un gran escritor. Tenía una literatura que, al leerla, te hacía cambiar. Aunque yo no escribía porque mis principios fueron distintos, a él le gustaba mi amistad, porque comprendía sus palabras y me hacía seguirlo cuando ya terminaba mis faenas. Pues éste decía, que había hombres que se creían buenos porque ellos mismos se hacían su ficha. Decía este talento de inspiración Divina –por su vivir y sus palabras, que todos vieron–, que la filosofía le hacía falta al hombre; que la filosofía te podía hacer hombre bueno; que la filosofía bien pensada te acercaba a Dios; que él había escrito frases, que después de llevarlas al papel, a él le hicieron pensar. Este hombre decía, que si el hombre bueno se ofreciera a Dios, prometiéndole quitar al malo del mal que estaba haciendo, quedaría un número muy reducido de hombres con vida de pecado; que el pecado, cuando se ve perseguido, huye, si el que persigue se encuentra bien preparado. Decía, que la filosofía era la incultura con su apellido: Amor a Dios; que el que a Dios amara, aunque siempre estuviera entre la siembra y la siega, los borregos y las vacas, si en Dios pensaba, ya era el mejor filósofo; que a él le enseñó sus primeras frases un espartero que hacía el trabajo para un molino, y que cada vez que tiraba del esparto haciendo el cosido del capacho, tenía una frase para que te arrepintieras de tu mal hecho. Esto era muy oído en él:

Ni el espartero ni el magistrado
tienen las Llaves del Cielo,
si a pulso no lo han ganado.

¡Qué más da la profesión!,
si del Sol, del aire y la lluvia,
Dios nos hizo dueños a “tos”,
que sin esto no vivía
ni el magistrado ni yo.

Desperté, oí:

Si piensas en las palabras
de algunos grandes filósofos,
son grandes tus pensamientos.

Y si piensas algún pensar
que leas de un literato
que a Dios quiso de verdad,
ya te sientes literato
en tu forma de pensar.

Los filósofos de Dios,
se notan sus frases ya,
porque si lees y piensas,
tienes a Dios que llamar.

Puedes ver si hay filósofos,
en el campo y en alta mar,
porque la filosofía
Dios la tiene que mandar.

Y ya la coge la aldea
o el que viva en la ciudad.

Pero la filosofía
te lleva a Dios amar.

Con una sola palabra,
te puedes ya reformar.

Si lees filosofía,
otros la ficha te harán.


***

Libro 6 - Dios Manda En Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 76-77-78