jueves, 2 de agosto de 2012

No hay Amor más grande

En Sueño Profético decían:

No hay Amor más grande,
que ames porque amar quieras.

No hay Amor más grande,
que ames y más amar quieras.

No hay quien ame a Dios
y a otro amor prefiera.

Ya digo quién soy yo,
aunque ves que soy Teresa.
Es mi forma de expresar,
"pa" que tú también aprendas
a querer amando tanto,
y el empiezo ahí en la Tierra
tienes que ir ensayando,
aunque el hombre no comprenda.
No comprende, porque tiene
que amar sin tener pereza,
y dejar, cuando le digan:
“esto es cosa de la Tierra,
que pasa antes que llega,
porque todo es cosa hueca,
es cosa que el hombre pone
en sitio de preferencia,
porque no siente este Amor
que Dios quiere que todos sientan”.

Este Amor tiene el empiezo
obedeciendo y buscando.
Obedeciendo primero
lo que Dios tiene mandado:
caridad al afligido,
y oír y secar el llanto
con tu buen comportamiento,
porque Dios tiene enseñado
que vestirás al desnudo
y comida al desmayado.
Ya, si empiezas a hacer esto,
empiezas también a amarlo.

Desperté, oí:

¿Ves qué sencillo es amar
y saber que Dios te está amando?

Porque Él te amaba ya,
pero tú no querías amarlo
cuando no obedecías
lo que Él te había enseñado.

Yo, cuando oigo decir:
“Dios eligió allí o allá”,
tengo que decir palabras,
sin ver quien pueda enfadar.

Si el hombre supiera fijo
lo que quiere decir “Dios”,
sufriría si pensara
por qué no elige a todos.

Este Dios te ama y sufre;
este Dios sufre y te ama;
este Dios deja que tengas
en olvido sus Palabras.

¿Por qué no pruebas a amar,
amar amándolo tanto,
que se crean que este Dios
a ti también te está hablando?

Cuando sientas este Amor,
de Teresa irás hablando,
y verán que este Amor,
locura va despertando.

Locura que tuve ahí,
y Aquí la sigo enseñando.

TERESA DE ÁVILA

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 206-207-208