jueves, 16 de agosto de 2012

Nombrar a Dios con amor y sin amor

En Sueño Profético hablaban de hablar de Dios, amando a Dios, o hablar de Dios por tener que hablar de Dios:

El que habla de Dios porque hay que hablar de Dios, mayoría de veces peca. A Dios no se debía de nombrar cuando no se amara. A Dios no se le debía de pedir cuando no se amara. El que ofende a Dios con su comportamiento, no debía de nombrar a Dios. El hombre hace uso de Dios, más por negocio que por Amor.

Uno dijo:

Bastantes veces fueron dichas por Dios en la Tierra estas Palabras: “El que llame con Amor a mi Padre, que su Nombre es Dios Hijo y Dios Padre, verá el fruto en su petición, porque Yo sé el que dice Dios mío, amando”.

Estas Palabras fueron oídas por el que Lo amaba, y por el que iba en contra de sus Palabras.

Nombrar a Dios sin Amor, y hacer uso de su Nombre en momentos de apuro, disgusta a Dios y hace daño al que te conoce; hace dos males: si el que oye no ama, no haces que ame y haces que te ofenda. Debía el hombre de nombrar a Dios, cuando amara. Debía el hombre de decir ¡Dios mío!, cuando quisiera ser de Dios. Porque Dios sí quiere ser del hombre, y el hombre no quiere ser para Dios.

Desperté, oí:

El hombre que a Dios no nombra con Amor, no quiere Gloria.

El hombre que usa el Nombre de Dios por negocio, no quiere Gloria.

El que no practica sus Mandamientos, no quiere Gloria.

El que no busca su Palabra y le da abrigo, no es de Dios.

El que le molestan las Leyes de Dios, no es de Dios.

El que con trabajo Lo sigue, Dios lo deja que descanse, apartándolo de su Camino.

El que quiere seguirlo y no puede, Dios va a su encuentro.

El que enseñar quiera, Dios le da Luz, y ya sobran letras.

Dios le da Luz para que enseñe el Amor, que el Amor de Dios se aprende yendo al Prójimo de día, yendo al Prójimo de noche.

Yendo al Prójimo, ya nombras a Dios con grande alegría.

Y en vez de enfadarse Dios, ya dice que eres suyo.

Antes de nombrar a Dios,
ve al Prójimo y Lo llamas,
que te contesta sin voz.

Ésta es la Grande Enseñanza
que en la Tierra nos dejó:

Ir al Prójimo primero,
y luego nombrar a Dios.

El que haga esto siempre,
pregúntale cómo es Dios.

Que tiene a veces que Verlo,
y a veces Oírle Voz.


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Libro 8 - Dios No Quiere, Permite - Tomo I - Pag. 86-87-88