domingo, 30 de septiembre de 2012

Lo que el hombre culto ignora

En Sueño Profético me veía con mucha gente, y cada uno hablaba de sus asuntos. De allí, rápido, me veía en otro sitio, como de oficinas; luego, en unos grandes mercados, y la gente aprisa compraba. También vi sitios de grandes fiestas. Y lo último, un cementerio en el que había unos hombres refiriendo una crítica de hombres buenos que habían vivido su vida de santidad, y ellos lo referían como mofándose de ellos. Visité sitios donde hablaban del futuro, y con grande ilusión festejaban lo que no sabían si ellos podían ver realizado. Pasé por unos sitios que había unas casas cerradas con grandes puertas pintadas en rojo: era todo puertas, y pared no se veía; se oían con grandes voces estas palabras: “Esta casa es casa de pecado. Estas puertas son chicas para tanto pecado como entra”.

Dijo uno:

De todo lo que se ha visto, en ningún sitio se ha nombrado a Dios, en ningún sitio necesita el hombre a Dios. Esto, constantemente lo está demostrando el hombre.

Dijo otro:

Dios tiene que elegir al que sabe que Lo ama, para que hable de Dios, para que enseñe a vivir despreciando el pecado, para que vea con pena el no ser Dios nombrado, para que quite el error que el hombre tiene formado, para que tenga presente que lo que dice mañana, tal vez no llegue a la noche.

Desperté, oí:

Dios ha querido llevarla en espíritu a la vida que vive el hombre.

Dios la lleva para que aprenda
lo que el hombre culto ignora.

Dios quiere que cuando hable,
compare con esta Gloria.

¡Qué poco saber se ve
en querer vivir el hombre,
y a Dios sin parte tener!

¡Qué bien puesto este símbolo
en la casa del pecado!:

Todo puertas, porque entran
a piaras endemoniados.

Pero aún faltan más puertas
para el que peca callado.

Otros haciendo sus planes
para años venideros.

Y ya, los que se mofaban
en el mismo cementerio,
no creían que había Dios.

Porque creer y mofarse,
tiene aún menos perdón.

El hombre, es grande pena,
que pueda vivir sin Dios.

Que yo no diría vivir,
porque en la vida sin Dios,
yo pediría el morir.

Haciendo esta petición,
fijo te vienes Aquí.

Nombra a Dios muchas veces,
que el silencio hace sufrir.


***

Libro 7 - Investigaciones a La Verdad - Tomo I - Pag. 73-74-75-76