martes, 11 de diciembre de 2012

De nada es dueño el hombre

En Sueño Profético decían:

Si el hombre pensara
que nada es suyo
y que de nada es dueño,
buscaría a Dios
en cualquier momento,
y estas palabras
saldrían de su cuerpo:

“Señor, si quieres lo tuyo,
yo Te lo devuelvo.
¿Quién mejor que tú
va a ser mi heredero?
Sí, puede que estén,
los que están más cerca,
pidiendo a los santos
que yo pronto muera,
para coger herencia”.

“Señor, mírame con ojos
de Misericordia,
por mis grandes faltas
que tuve en la Tierra,
por creerme dueño
de lo que Tú eras”.

Dijo uno:

El hombre se pone un cargo
con puertas de sufrimiento
cuando piensa:

Esto tengo,
cada día vale más.
Los primeros herederos
no sabían la cantidad de millones
que no se podían llevar,
que tenían que dejarlos
como yo los voy a dejar.

Entonces, ¡yo no soy dueño!

Esto es rueda rodando,
que se para en unos sitios
más tiempo,
y en otros sale rodando.
Depende si es cuesta arriba
o coge la cuesta abajo.

Esto es vida, dueño y heredero.

Todo depende de la vida,
que si lo piensas,
no eres dueño.

Puede que arregles papeles,
muy contento, poniendo:
“esto para mis hijos”,
y al lado tuyo tengas el tiempo,
que no le oyes la risa.
Porque él se está riendo
porque ya sabe
quiénes serán los herederos:
unos que tú no querías
y no guardaste para ellos.

Desperté, oí:

¡De cuántos objetos de valor,
de los que el hombre valora,
fueron poco tiempo dueños
los que el primer dueño quiso
que ellos dueños lo fueran!

Otros guardaron,
y hasta pasaron momentos de apuro
por decir: “esto lo tengo”.
Bien cuadro o caserío
que unos hombres valoraron.

Que faltó papel para poner ceros,
y de Dios estaban lejos
y no vivían su contacto.

¡El hombre, de nada es dueño!

Tan sólo es dueño de su espíritu,
y éste no tiene herederos.

Tiene un buen Pagador
que te paga con el Cielo.

¡Déjate de testamentos,
que puede que luego sirvan
para retirar del Cielo!

Enseña a valorar
lo que Aquí no tiene precio.

Porque te puede heredar
uno que vaya al Infierno.

El hombre pone el valor
a los siglos que pasaron,
y no le pone remedio
a no morir condenado.

Valora lo que el valor
siempre es presente nombrado,
que es la Palabra de Dios.


***

Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pag. 161-162-163-164