jueves, 6 de diciembre de 2012

Sagrada Familia

En Sueño Profético decían:

Hay quien no disfruta el bien que tiene a su alcance.

Dijo uno:

En la Vida de Dios Hombre hubo quien pudo tener contacto con el Mismo Dios y amistad con la Sagrada Familia, padres de Dios Hombre, como el hombre les llamaba. Pues el hombre nombraba: “María, la Madre del Maestro”, o “La Madre del Mesías”, “El Hijo de José el Carpintero”, y mayoría cortaban la Palabra, diciendo: “El Hijo del Carpintero”. También nombraban a Isabel, ésta, prima de la Virgen con un tal Iscariote, que éste sí quería saber de esta Familia, para que le contaran cosas de Jesús, pues éste así lo nombraba por ser la forma o Palabra que la Madre usaba cuando hablaba del Hijo de Dios, que el Mismo Dios coge por Madre, para que el hombre le llamara este Nombre: “María, Madre de Dios”. Y esta Gloria le da el Nombre de “La Sierva de Dios Padre”.

Pues con toda esta Gloria dada en la Tierra al hombre, el hombre no quiere esta Gloria. Pasaban por la puerta de esta Familia de Dios Hombre, con desprecio de espíritu y materia, con ganas –mayoría– de pronunciar palabras de insulto. Era, el mundo de pecado contra la Salvación que Dios traía.

Desperté, oí:

Buscaba a la Familia
el que más lejos vivía
y el que no lo conocía.

El que rozaba el umbral
y pasaba por su puerta,
hacía unos gestos raros,
como si no conociera.

Si alguien llegaba a ellos con preguntas,
se quedaban sin respuesta.

No querían hablar de Dios,
ni nombrarlo en la respuesta.

Los de terrenos lejanos
se andaban leguas y leguas,
y qué contentos llegaban
preguntando la vereda
por donde irían enseñando.

El que vivía al lado,
no caía en la cuenta
que Dios estaría prestado
hasta que al Padre se fuera.

Hay que pedir por los necios
que no caen en la cuenta.


***

Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 280-281