sábado, 30 de marzo de 2013

El sufrimiento con Dios, plumas, al plomo hace

En Sueño Profético decían:

La Virgen, siendo la Madre de Dios, no hay madre que sufra más que ella sufrió.

Los Discípulos de Jesús oyeron más insultos y recibieron peor trato que ningún hombre en la Tierra, haciendo la vida que ellos hacían: predicar lo que Dios Hombre les decía. Escondían el maltrato que les daban, al que no lo había visto.

Su Enseñanza era:

“No escandalizad el mal trato para que otros lo sigan. Dad escándalo a las buenas obras, a las buenas palabras y al buen trato, que sin que Me nombréis vean que sois mandados por Mí”.

Dijo uno:

En el sufrimiento tienes que acercarte mucho a Dios para que no vaya creciendo y engordando. Hay sufrimientos que traen su premio del Cielo, que sirvieron en la Tierra y hoy hacen servicio al Cielo, como aquí, en estas Comunicaciones que Dios manda a espíritus purificados, que antes tuvieron grande entrega al Prójimo, aceptación al sufrimiento y grande oración en su arrepentimiento, pidiéndole a Dios el Perdón por su mal comportamiento, que también se sufre Aquí de pensar el mal que han hecho.

Desperté, oí:

Se ha hablado en la Gloria del sufrimiento y no se ha nombrado a Dios Hijo que fue clavado en el Madero.

Le fue negada vivienda antes de que el hombre Lo viera nacer.

Le escupen y Le niegan el agua en su grande sed.

Le cargan con el Madero y le hacen subir al monte.   

Y se mofan con los dichos:

“Si eres Dios, ¡bájate de la Cruz!”.

Todo este sufrir lo vio el hombre, pero le pudo al sufrir, el resucitar su Carne.

El sufrimiento con Dios, plumas, al plomo hace.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 164-165-166