domingo, 10 de marzo de 2013

Hay que dejar todo lo de esta vida

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila con unas mozas. Éstas le hacían preguntas como queriendo saber qué hacer para llegar como ella.

Dijo la que más ganas se veía que tenía de amar:

   ―Hay, según dicen, que dejar todo lo de esta vida y vivir ya retirada de tus padres o parientes, para sólo a Dios amar.

A esto dijo Teresa:

No tiene escrito Dios nada,
ni hay ningunas normas
para que Dios pueda Arrobar,
que las normas que Él publica,
es que ames más y más.

Esto, si tienes vocación,
puedes ir al convento ya,
y si Él te manda fuera,
dentro no puedes quedar.

Él no te dice que no ames,
eres tú quien deja de amar
a todo el que a Dios no adore,
sin mirar sexo ni edad,
como no sea un inocente,
que a éste lo guías tú ya.

Un inocente yo llamo
a un niño de corta edad.

¡Ya tienes buena lección,
y si aprendes, te doy más!
Pero tienes que sentir
a este Dios dentro “na” más.

Tienes que olvidar aquello
que te pudieran decir:
“¡Éstas loca! ¡Vanidosa!
¡Y ahora nos va ésta a decir,
que Dios, que está en su Gloria,
en ella puede vivir...!”.

Esto es lo mejor de todo
que te pudieran decir.
Pero luego tú comparas
la hermosura de vivir,
entrando en esta Gloria,
cuando aún vives ahí.

Desperté, oí:

Al entrar por estas puertas
de la Gloria Celestial,
te impregna con lo Divino
y te da su Majestad,
para que todo el que te mire,
vea que Gloria hay ya,
porque te entra en Ella
y te la ha "dejao" llevar.

Este Dios, cuando tú amas,
Él no te mide su Amor,
Él te quita las medidas
que pudieran ser control.

Yo quiero ya que publiquen,
porque sé que amarán más
cuando lean los Mensajes
de esta Gloria Celestial.

¡Ay Gloria que no prefieres
a nadie entrando ya!
¡Ay Gloria que "to" el que entre,
en tu Gloria vive ya!

Vive y quiere que lo mandes
con esa autoridad
que mandan en esta Gloria,
por estar Gloria “na” más,
sin estar mando del hombre,
que Gloria quiere quitar.

Todo el que quiera la Gloria,
de Teresa aprenderá,
cuando lea los Mensajes,
que Gloria en Mensajes va.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 119-120