miércoles, 20 de marzo de 2013

Si el Arrobo no fuera para Enseñanza, sería un éxtasis

En este Sueño Profético decían:

Al que Dios se comunica, siempre tiene que enseñar. Dios es Infinita Sabiduría, y Él, que se comunica, quiere enseñar lo que a este Comunicante le enseña, siendo ya advertido que esta Enseñanza no es sólo para el que la recibe. Si fuera sólo para el que la recibe, no sería Enseñanza, sería un éxtasis, viendo y oyendo de la Gloria de Dios, pero nada más. Esto sería espíritu que Dios quiere que antes de dejar la materia goce de su Gloria, pero este espíritu no es para enseñar. Él te enseñará a que hagas Oración y ames a Dios. Esto sería decir: “come, porque si no comes, mueres”; palabras verdaderas pero sin fuerza. Este espíritu no puede enseñar, porque no sabe nada. Pero ella, es que Dios su espíritu lo trae a su Gloria y le explica: “esto fue, esto es y esto será; y esto es así en la materia, y esto quedará así sin materia”. Y si el teólogo le pregunta tal o cual, ya va impregnado el espíritu de Sabiduría de Dios, fuerte y poderosa, por quien lo ha preparado. Esto no tiene igual nada más que en quien Dios se haya manifestado cara a cara y hablando en éste. Éste también fue Profeta: Dios hablando a través del hombre.

Desperté, oí:

El hombre emplea todo el tiempo detrás de lo que la materia quiere, sin dedicarle el mínimo de tiempo al espíritu. Esto es echar tus ahorros a una hucha sin fondo.

El que te enseña de Dios, te cambia la hoja: lo de arriba, abajo; y lo de abajo, arriba.

Que es echar en hucha con fondo y presentar tus ahorros.

Ahorros hechos, que a Dios agradan.

Y pensar a quién tienes que presentar estos ahorros.

Ahorra, pero que este ahorro sea para Dios.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pág. 183-184