viernes, 5 de abril de 2013

Constante adoración

En Sueño Profético decían:

Si el hombre creyera en Dios, buscaba su Camino. Y si Lo amara, no podía pecar.

El Amor a Dios te obliga, sin obligar, a constante adoración.

Dijo uno:

Se adora cualquier objeto
que tuvo alguien que amaste,
algo de alguna familia
que como herencia tomaste,
algo que el dueño adoraba
y tú heredas el adorarle.

Pues figúrate si amas a este Dios,
cómo debes de adorarle,
y saber que Él te guarda
en su Gloria incomparable
a los que antes que tú
su Gloria Él quiso darles,
porque ellos la pidieron
en su forma de adorarle.

Éstos no hicieron pecados,
pecados de perdonarles.
Éstos, si hicieron intento,
pronto llamaron al Cielo
por el pecado tentarles;
pronto dijeron: “¡Dios mío!,
si peco, ya no Te amo;
si peco faltan raíces,
porque Amor con pecado
es un dice que no dice”.

Ya, el que dice que cree y no busca,
no cree.
Puede que escarbes buscando el tesoro y no esté,
pero no puede ser saber donde está
y no querer escarbar.

Desperté, oí:

Estos Dictados, al leerlos,
se nota que no son de Tierra,
donde va letra con punto y
punto “pa” que se entienda.

Se ve su Literatura
de una riqueza sin hombre.

Sin hombre con su cultura,
universidad y Premio Nóbel.

Estos Escritos dictados
con Mando de Aquí del Cielo,
los dictan hombres de Dios,
que Sabios sí fueron luego.

Hombres que fue amar primero,
buscando Sabiduría
que Dios mandara del Cielo.

Luego cogían el saber
de la cultura de libros
que Dios manda el aprender.

La grande Literatura
es la dictada del Cielo
que ahí fueron grandes hombres,
y en Gloria lo siguen siendo.


***

Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II - Pág. 168-169