martes, 30 de abril de 2013

Es la vida trabajosa cuando te apartas de Dios

En Sueño Profético decían:

Es la vida trabajosa cuando te apartas de Dios.

Es la vida trabajosa cuando quieres que la vida conteste a tu petición, cuando crees que la vida es barro que tú moldeas, cuando has pensado en vida y nunca pensaste en muerte; cuando el dolor de la carne, que en otra carne vivía, no fuiste a socorrerle y te pudo hacer pensar: “puede que a mí un día me llegue el dolor de la carne, que en la vida está. Tengo que saber responder a lo que la vida deje.

Dijo uno:

La vida siempre es de paso en el cuerpo de los hombres. Hay que aprender a vivirla a sabiendas de que tienes que vivir lo que la vida te lleve.

Luego, ya se va la vida y queda la otra Vida, que es la que Aquí viene, que la reciben en Gloria o en sitio con otro nombre.

La vida, esa de paso, que tanto valora el hombre, si no es vida para Dios, Aquí le tienen su nombre:

“Vida que ha estado sorda, muda y ciega, viviendo en oscuridad, queriendo engañar a la Eterna”.

Desperté, oí:

Te hacen pensar en Gloria
que pongas la vida en ti
como cosa pasajera.

Primero, que la aprendas
a vivir recordando
cómo otros la vivieron,
en el plan malo, o en el bueno.

El bueno es el de Dios:
hacer siempre contento su Mando.

El sufrir que te llegó,
siempre ir achicándolo,
porque estás en la vida
y vida es siempre calvario.

Si ese calvario lo pasas
pensando: “Él lo pasó primero”,
no envidias al que diga:
“yo calvario no he subido”.

Aprende a vivir la vida
poniendo a Dios primero,
y ya no dices calvario.

Ya dices: “yo voy al Cielo”.

Porque la vida sin Dios
es trabajo sin provecho.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 130-131-132