lunes, 29 de abril de 2013

Todo nace del Amor que a Dios le tengas

En Sueño Profético decían:

Tapa más el Amor a Dios que la ropa. Con Amor a Dios cuidas y arropas, te viene la quietud, te aumenta la paciencia; que todo nace de él, del Amor que a Dios Le tengas.

Dijo uno:

A mí, esto me enseñaron
y siempre tenía en cuenta.

Cuando veía la acción,
ya sabía la cantidad de Amor
que allí hubiera.

Me enseñaron a observar
cuándo alguien daba la limosna
con Amor o con desprecio;
la forma en la que la madre
cuidaba al niño de pecho;
la forma de arreglar algo
que parecía sin remedio.

Pues con el Amor que Aquí llega,
aunque ahí estés viviendo,
ya Dios te manda su ayuda,
y tú crees que solo has hecho.
Pero te viene el pensar:
“gracias a Dios que tuvo arreglo”.
Que el arreglo siempre viene
por tu Amor y corregirte defectos.

El Amor a Dios,
el que lo tenga,
a todo le verá arreglo,
como el pájaro lo ve
cuando tiene el nido lleno
de cabecillas y “pío-pío”,
pidiendo el alimento.

Los padres lanzan el vuelo,
y nunca los verás lejos
del nido, para llevarles
en su pico el alimento.

Ellos se alejan y se alejan,
y Amor luego va con ellos,
y crecen los pajarillos
con Amor que manda el Cielo.

Es Amor el que aquí va
del árbol a los senderos.

Pero también me enseñaron
que lo hacían sin trabajo,
que hasta la loba más fiera,
si la observas en el campo,
entre cerros y maleza,
la verás si está criando,
echada con cinco o seis lobillos,
todos con fuerza tirando,
y ella quedará quieta
porque los está amamantando.

Ésta tiene amor al hijo,
que como animal que es,
nunca podrá descifrarlo.
Pero allí quedará muerta
antes de a ellos dejarlos.

Todo esto, yo era chico,
y mis padres me enseñaron,
que practicara el Amor,
el que Dios tenía mandado.

Desperté, oí:

Es el Amor a Dios
el que te vuelve a pensar:
si hago esto, no amo yo.

¡Cómo en este Mensaje
te recuerdan el Amor:
en el pobre, en el hijo,
y hasta en la fiera del monte,
y en el pájaro yendo al nido!

El Amor a Dios te da paciencia
y nunca llegas a la soberbia.

Te da virtudes y das arreglo
en lo que muchos le dan deshecho.

Con Amor y buen ejemplo
tienes que ir enseñando
lo que Dios manda en el Cielo.

Pero si falta este Amor,
todo lo harás ya mal hecho.


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo II - Pág. 183-184