sábado, 13 de abril de 2013

Venero que quita la sed del pecado

En Sueño Profético hablaba Tomás de Aquino. Decía:

Hoy tiene facilidad el teólogo que de Aquí quiera saber. Una vez que los Libros sean publicados, tienen una fuente de Enseñanza, fuente que tendrá agua mientras ella esté con materia. Todos los que Dios se ha comunicado anterior a ella, han tenido ellos mismos esta pregunta: “Señor, ¿no te veré mañana?”. En ella no es pasada esta pregunta. Dios la tiene tan anclada con Él, que ella no siente duda.

Esta Teología y Literatura versificada, hará que se hable mucho de Dios. Y al hablar mucho de Dios, Él está en el hombre y Él enseña a que el hombre ame a Él, que este “Él” es Dios.

El teólogo que en sus manos tuviera estas Libretas, bebe agua fresca del mismo Venero, Venero que por ser Dios, el agua te quita la sed del pecado y te da apetito de esta Gloria.

   ―Sí, Tomás –contestó Agustín–. Esta Teología no puede estar más en silencio. Los tomistas tienen que decir: “Tomás sigue enseñando Teología aunque no viva con materia. Tomás lo manda Dios con su Espíritu y su Poder”.

El que sepa de los escritos de Tomás y de Agustín, aquí no tiene duda de que son ellos los que dictan. Yo, un espíritu de esta Gloria, no fui conocido ahí como Tomás y Agustín. Pero éstos que libros dejaron, continúan en lo mismo, en Mensajes enseñando.

Desperté, oí:

El día que en conferencias sea todo esto explicado, más de uno se dirá: “¿Cómo han tenido esto callado? ¿Cómo quiere el hombre callar lo que Dios gritando está?”.

Si el hombre manda callar al que Dios a su Gloria trae, éste no obedecerá aunque le pongan puñales que sus Palabras le paren.

Al que Dios lo trae Aquí, dejándole ahí su carne, ya lo trae para que diga: “Yo he visto muerta mi carne, sin que nadie la vea muerta hasta que Dios se lo mande”.

Que Dios se lo mandará, cuando el espíritu quede en esta Eternidad.


TOMÁS DE AQUINO y AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pag. 49-50