viernes, 19 de julio de 2013

A Dios le di de lo que Él me dio

En Sueño Profético decían:

Dios, cuando vivió de Hombre, vivía de lo que Le daban, que era de lo que Él daba.

Él daba vida al espíritu, y daba para que viviera el cuerpo. Daba la tierra que pisaban, y les reservaba el Cielo para cuando la Tierra dejaran, tuvieran un Mundo Eterno. Daba la Paz y la Luz.

De todo esto nombrado Él era y es el único Dueño.

Esto, el que haga un pensar, ve que nada Le dieron.

Dios, cuando vivió de Hombre, vivió de lo que el hombre Le daba, que Él antes le dio al hombre.

Dios buscaba al hombre para llevárselo con Él, si al que buscaba aceptaba sus Palabras, que éstas eran:

“Si mis Palabras quieres, Yo antes quiero dártelas”.

“Si mi Mando vas a hacer, más Mando te tendré Yo guardado”.

“Pedidme a Mí ahora que Me estáis viendo con Cuerpo, y luego Yo recibo de lo que os he dado”.


Desperté, oí:

Dios Hombre recibía de lo que Él antes le había dado al hombre.

Dios los buscaba, a los que estaban lejos de Él, y se ofrecía a quitarlos
del mal camino que llevaban.

Cuando los quitaba, ya Lo seguían y Lo adoraban.

Que esto era dar de lo que Él antes les había dado.

Dios, Dueño del espíritu y del cuerpo, tiene que oír al hombre:

“Yo Le doy a Dios”.

“Yo le doy al enfermo”.

“Yo visto al desnudo”.

“Yo doy de comer al hambriento”.

Si ves que llega la noche e hiciste el Mando de Dios, no digas:

“Yo a Dios Le he dado”.

Di:

“Le di de lo que Él me dio”.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 228-229-230