lunes, 15 de julio de 2013

Rescoldo, hoguera y llamas

En Sueño Profético hablaban del caminar y caminar por divulgar el Mensaje. Decían dos, a otros cuantos que allí había:

No hay sufrimiento mayor,
que te hable Dios,
y el hombre mande que calles.

Aquí tienes que pedir, a Dios,
que de ti no se separe.

Tienes momentos de llanto,
de ese llanto que no sabe
aquel que ignora el por qué
al hombre Dios quiere hablarle.

Todos los que Aquí estamos,
sabemos que al que le hable,
lo tratarán con desprecio,
y pondrán dos mil achaques
para no oír el Mensaje.
Mensaje que si tú oyes,
ya no puedes retirarte.

Dijo Teresa:

Yo sí te puedo decir,
que a todo el que Dios le habla,
martirio le dan ahí.
Martirio que no es martirio,
que no sé cómo decir
para que el hombre lo entienda
y ahí lo pueda cundir.

Es martirio porque quieres
que todo el que viva ahí,
antes de dejar la carne,
sepa de este Dios de Aquí,
y pregunte al que le hable:
¿Hago bien o hago mal?
¿Debo decir no peco
aunque me hicieran pecar?
Porque si peco, no amo;
y si amo, ya no habrá
quien pueda hacer que peque,
en contra de Dios, jamás.

Yo, mil veces que refiera
este Amor cómo lo sientes,
lo sientes de adentro a fuera,
lo sientes con un quemar,
con un quemar que te quema,
que este quemar serviría
para formar una hoguera.

Desperté, oí:

Yo formaría una hoguera
de llamas, llanto y rescoldo.

De llamas, porque quisieran
quemarse con estas llamas.

De llanto, porque este llanto,
te arrepientes y no apagas
las llamas que a fuego lento,
con tu llanto las levantas.

Y rescoldo que no queda,
porque llamas no se acaban,
porque el llanto de este Amor,
el rescoldo no lo apaga,
y vuelves a hacer hoguera,
y ves otra vez la llamas,
y sientes Amor de Dios,
rescoldo, hoguera y llamas.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 136-137