miércoles, 18 de septiembre de 2013

Gloria, empiezo y final sin fin

En Sueño Profético se vio un camino ancho, pero no llegaba al suelo, ni veías diferencia del cielo con lo que pudieras llamar suelo. Era igual si mirabas hacia arriba o para cualquier extremo. Lo que sí te hacía sentir era que no estabas en el suelo.

Empezaron a salir, de aquel Poder, alas y caras de niños. Que las alas las llevaban las cabezas de los niños, y les servían de cuerpo. Estas alas no iban en la cabeza.

¡Entiendo mejor que explico!

Dictan Aquí, en el Cielo, que ésta es la Gloria.

Dice una voz sin cuerpo:

Estos espíritus puros son los ángeles primeros: imagen de flotación de un Poder que Dios Padre crea antes de Él crearse Cuerpo, antes de hacer el mundo que a todo le pone vida y todo queda ahí muerto.

Esta es la Gloria. De Aquí sale la vida en Palabras, que es la vida de los cuerpos.

Desperté, oí:

¡Es sencillo comprender
la descripción de la Gloria
si piensas en el nacer!

Puede nacer cuerpo sano,
y si no lleva Palabra de Dios,
no dices vivo,
y hay que enterrarlo.

¡Quién daría esta descripción
con esta lógica Divina,
prohibiendo el enmendar
nada de lo ya dictado!

Esta Enseñanza Dios la manda
para que el hombre se humille
y se corrija sus faltas.

Si el hombre mirara al Cielo
y en esta Gloria pensara,
la sentía y la vivía
y ya nada le amargaba.

Pídele a Dios que la pienses,
y Él te trae Aquí la memoria.

Gloria, empiezo y final sin fin,
donde hay Un solo Dios,
aunque Tres Dioses se nombran.


***


Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 169-170