martes, 10 de septiembre de 2013

No tiene disculpa para el Cielo

En Sueño Profético decían:

No tiene disculpa para el Cielo el que conoce el Lugar que Dios da sus Palabras, y no acude; o el que acudió y, pudiendo, no quita los sufrimientos.

No tiene disculpa el que ve al cojo y no le da el brazo. Que puede achicar cojera, y ya cumple lo que Dios tiene mandado.

Dijo uno:

No es trabajo, ni mérito, ni sacrificio, hacer lo que Dios tiene mandado, cuando entra dentro de tu poder, tu salud o tu cargo. Que esto lo sabes tú y Dios, por ser Dios y no poder engañarlo.

La Gloria manda el Mensaje, pero no para guardarlo. Esto sería maldad de la Tierra, intereses del que puede reservarse para darlos donde más renta le dieran, y hacerse el importante.

Desperté, oí:

Manda Dios a los espíritus de su Gloria que no dejen de dictar para Gloria del que Lo siga.

Que no dejen de cundir que la Gloria no admite disculpas.

Una vez que el Mando de publicar sale de Dios Padre en Dios Hijo, y el Espíritu Santo acampa en el Lugar que el Único Dios elige.

Si Dios da este Mando, al no acudir, pudiendo hacerlo, la disculpa te aparta más de Él.

Porque estás diciendo: “ni amo, ni creo”.

Estas dos palabras se presentan contigo cuando ya entierren tu cuerpo.

Es lo único que Dios te exige que digas: “quiero Gloria o quiero Infierno”.

Si no Lo amas, lo estás pidiendo.


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 215-216-217