sábado, 7 de septiembre de 2013

Obediencia y desobediencia

En Sueño Profético decían:

“La Obediencia puede hacerte bueno. Y la desobediencia puede quitarte la Gloria”.

Estas Palabras las dijo el Maestro una mañana que daba su Enseñanza, para que fuera cundida donde el hombre oírla pudiera.

Ya que Él terminó de decir: “Haced esto, hablad poco, pero que en vuestro comportamiento tengan que nombrar a mi Padre. Y luego Me buscarán a Mí, por encontrar en Mí a mi Padre. Pero antes tienen que encontrar en vosotros algo que los traiga a Mí”. Fue terminar el Maestro, y un Discípulo decirle:

   –Maestro, allí nos trataron mal una tarde a nuestro paso, y si hoy vamos, seguirán con la discordia. ¿Por qué no nos das otro camino?

Ya todos avanzando su pie, según la postura que el pie tenía, derecho o izquierdo, para su avance, dijo el Maestro:

   –No olvidéis que para enseñar, tiene que ser el que enseña el primer enseñado. Si tú reformas mi Enseñanza, la que tú des luego, será reformada; que esa es la del hombre. La que mi Padre da en Mí, el que tenga Obediencia, puede hacerse bueno, y el que no Me obedezca, puede perder mi Gloria.

Y ya éste, con pena más que con vergüenza, se tapó con sus dos manos la cara, y siguió el Maestro diciendo:

   –Caminad con el pensamiento y la Oración, en compaña de mi Padre.

Y llegando al Discípulo, le dijo:

   –Has sido tentado para que donde han llamado a mi Padre, Yo no mande mi Mando. Y guárdate el “perdona Maestro”, porque has sido tentado.

Desperté, oí:

“La Obediencia puede hacerte bueno. Y la desobediencia puede quitarte la Gloria”.

Su Enseñanza era hacer, y luego las palabras.

Si el bien no lo haces, ensucias las palabras que quieres que te hagan bueno.

Y si Obediencia no tienes, no ganas el Cielo, ni enseñas a que lo ganen.

Dios Hijo allí mandó,
y Él sabía mejor el Mando
cuando el Mandó se cumplió.

Sabiendo lo que aquel día,
del Maestro allí se habló.

El Amor a su Maestro,
quería quitarle Obediencia.

Y el Maestro quería
que los cubriera Obediencia
por los sitios donde iban.


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Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 36-37-38