lunes, 16 de septiembre de 2013

Qué poco se habla de Dios cuando resucita

En Sueño Profético decían:

Tu Oración es la que vale para la Gloria; y tu presencia, para el hombre.

Tu Oración hace el milagro. Y tu presencia nombran a Dios y haces que piensen en bien o en mal que hicieron. Puede que al pensar en el bien, bien sigan haciendo. Y al pensar en el mal, les entre remordimiento.

Tu presencia y tus palabras debían de poner primero todo el que te conozca. Que este bien es para ellos. Pero esto no practican porque creen en un Dios muerto. Si presentan unas escenas con todo lo que Le hicieron, yo creo que hasta disfrutan de pensar creerlo muerto.

Pocas estampas te pintan Vivo, como está en el Cielo, con la Fuerza del Poder, como Dios Único, que con que levantara el Brazo, el mundo quedaba muerto.

Dijo uno:

¡Qué poco se habla de Dios cuando resucita, levanta la losa y se lleva su Cuerpo; quedó la tierra movida y empezó arrepentimiento, llantos y buscando sitios donde podrían tenerlo!

Él se presenta a los hombres sin espinas y sin madero, sin heridas en sus Manos, de los clavos que los hombres obligaron. Que los clavos hicieron llorar y sufrir a la fragua que moldeó el hierro para que a Dios Lo clavaran.

Desperté, oí:

Siendo la Resurrección más grande,
poco se habla de ella.

En cambio, puesto en la Cruz,
Lo conocen en el mundo entero.

Él hace su Resurrección
apartando todo el mal
que le hizo el hombre.

Se presenta con su Túnica,
y ya, hablando de su Reino.

Tomás Lo busca y Lo ve,
porque no podía creerlo
que de aquella Carne rota
más nueva quedara luego.

Dios Hombre no cierra
una herida de su Cuerpo,
para dar más testimonio
que no es muerto,
como el hombre Lo quería.

Si de Dios Vivo se hablara,
más a Dios se conocía.

Y siempre tendrías su Presencia
en el sufrir y en la alegría.

En la alegría, dando gracias;
y en el sufrir, pidiéndole su compaña.

Pues sufrimiento con Él,
Resurrección te acompaña.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pág. 34-35-36