lunes, 21 de octubre de 2013

Templo de Santas Palabras

En Sueño Profético hablaban del recuerdo y del olvido.

Dijo uno:

Estas dos palabras son las que actúan en tus obras. El que está viviendo el olvido de Dios, ignora dónde hace falta lo que él tiene en desprecio. El que recuerda las Palabras de Dios dichas por Dios Hombre o dichas en los Profetas, no está lejos de Dios, ni vive su pasado. El que vive recuerdo, siente su Presencia, y de su Presencia siempre estará hablando.

Ya dijo otro:

La tapia del corralón donde yo vivía, separaba otro corralón que vivía esta familia que aquí, yo ahora, cuento su vivir de cuando vivíamos con materia. Esta familia adoraba un rincón del corralón, porque contaban que sus abuelos allí recibieron a cuatro de los Discípulos del Maestro un día que por allí iban caminando, que hicieron un saludo de humildad con gesto de cansancio, y que les obligó, sin exigencia, a que allí hicieran un rato de descanso. Allí les sacaron asientos, y al cobijo de la sombra de un gran árbol, almorzaron; mitad que ellos llevaban, mitad que sus abuelos les sacaron y ofrecieron. Pues esta familia tenía este rincón, en el que ellos estuvieron, acotado para todo lo que no era oración ni hablar de sus obras. Una muralla pusieron y puerta, a la altura del tronco del árbol, y todos los días allí se entraban a hablar algo de lo que ocurrió en aquel tiempo. Era recuerdo de Amor, que Amor estaban viviendo. Era hablar del Maestro, de lo que ellos dijeron.

Desperté, oí:

Nunca estaba solo el sitio en el que aquel día tanto se habló del Maestro.

La calle entera acudía para pedir a Dios Padre que no falten los recuerdos.

Que no falten los recuerdos del Dios Hijo, que fue el que conoció el pueblo.

Ya no fue sólo la calle que visitaban, el sitio para llamar a Dios Padre.

Fueron las doce o las quince que componían el pueblo.

Una puerta en la muralla, abren los primeros dueños.

Y estos nietos, aumentaron aquel empiezo: recuerdo.

Si hay olvido, no hay Amor.

“Templo de Santas Palabras”, se llamó aquel rincón.

El olvido y el recuerdo, te dicen, sin que preguntes, si vives olvido o recuerdo.


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Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - Pág. 131-132-133