miércoles, 23 de octubre de 2013

Tiene que haber uno que dé la explicación

En Sueño Profético decían:

Estas Comunicaciones son para Enseñanza. Si así no fueran, serían Apariciones, Visiones u otras muchas justificaciones que Dios manda del Cielo al hombre.

Estas Enseñanzas te hacen vivir la Paz y que odies el pecado. Y siempre darás las gracias a Dios por haberte presentado esta Claridad Divina para conocer: esto es bueno y esto es malo.

Dijo uno:

Todo lo que es para enseñanza, tiene que haber uno que dé la explicación, para que aprenda el que oiga, ejerza y enseñe.

Se van a poner ejemplos ahí, en lo material:

Si el que aprende oficio o carrera lo hiciera todo en secreto y lo dejara escondido hasta que él muriera, y luego, el que no lo sabe hacer ni lo ha visto hacer, una explicación diera, ¿cree el hombre que podría nadie aprender ni practicar aquello que hecho viera?

Un edificio que uno solo lo hiciera, lo tapara y con secreto, y cuando ya él muriera se dejara al descubierto. Seguro que para hacerlo igual tendrías que echarlo abajo, hasta buscar la raíz de cómo lo había empezado.

Un inventor –que el hombre inventor lo llama, que esto es Iluminación– esconde el invento y jamás de él habla: es juguete en manos de niño, que no sirve para nada.

Un cirujano –que sus manos son movidas por el Poder Divino– opera escondido, y él solo, sin que nadie lo oiga ni lo vea. Y cuando muere se encuentran todo lo que sus manos recibían de Dios escrito. ¿Cree el hombre que esto podía servir para enseñar igual? Habría más matados que muertos. Y puede que el que operara no quisiera matar, pero unas veces cortaría poco y otras veces cortaría de más.

¡Pues figúrate en todas las ramas del hombre: aprender y esconder sin enseñar hasta que, el que sabe, muera!

Desperté, oí:

Estos Dictados en Gloria
son Enseñazas.

Pero si el que las recibe
las da en vida a conocer,
el hombre coge más Enseñanza.

No es lo mismo decir pasó,
que está pasando.

Se va a acabar el Mensaje
con estas cortas Palabras:

Si Dios bajara
otra vez con Cuerpo a la Tierra,
¿sería justificar no acudir, diciendo:
¡Ya qué más va a decir!
Si yo oigo su Evangelio?

Si esto lo piensas,
tú no vas por el Camino del Cielo.

Su Camino es acudir donde dijo,
y no dar la espalda
donde hoy está diciendo.


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Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pag. 215-216-217